Lejos

Ya tus olas las veo lejos,

chocando con el horizonte aquel que no se ve.

Y aunque tu figura es cada vez más lejana,

borrosa entre el polvo y la sal,

el tiempo y los momentos equivocados,

me sonrío porque sé que estarás bien.

El explorar siempre te ha quedado perfecto.  

Te alejas,

pero me quedo con los caracoles apestosos a conversaciones largas,

el valor de la fe y los silencios permeados de comodidad.

Me los pegaré en la piel y le pediré en voz baja a las fuerzas del universo

que nos permita encontrarnos más adelante en este espiral llamado vida.

Por: Ambar Delgado Hernández

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